A veces la inspiración llega de donde menos te lo esperas.
A principios de agosto, fui con unas ganas locas al The Juergas Fest donde, además de sudar cada día como 4 sesiones de gimnasio a la vez, pasé muy buenos ratos de música y playa con nuevas compañías, entre ellas unos vecinos de camping excepcionales cuya carta de presentación fue la Rosaura Festivalera, porque fue lo primero que vimos al llegar al camping.
Efectivamente, una muñeca Rosaura vestida y pintada para la ocasión (la pobre no salió igual que entró), que desencadenó largos ratos de risas, anécdotas y buenos recuerdos que me llevo con nuestros vecinos de parcela.